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Venezuela potencia pura

Venezuela potencia pura

Debe ser el petróleo que embriaga, sobre todo cuando su precio es espumante. También habrá algún ingrediente de la mentalidad subdesarrollada siempre llena de resentimientos y espejismos futuros. O la venta de baratijas ideológicas que ha caracterizado al delirante régimen vigente. O la ignorancia arrogante, temible dupla. Todo ello y algo más debe haber en ese sorprendente objetivo mayor del Plan de la Patria de convertir a Venezuela en Potencia, o esos otros que anuncian nuestro decisivo aporte a la constitución de un mundo multipolar y la sustanciosa ayuda para evitar la extinción de la especie, derivados del mismo espíritu nuevo rico y fanfarrón.


Por el contrario, a estas alturas del juego lo que parece que tenemos planteado es la mera sobrevivencia. No convertirnos en un país de esos que llaman fallidos, es decir, que ni a país llegan. O, para no ir tan lejos, terminar en país maula, uno de esos que han dilapidado de mala manera los bienes nacionales y no encuentran con que pagar las deudas contraídas.

O, también, podríamos venir a caer en las redes de algunos de esos imperios, estos sí potencias, que andan peleándose a cuchillo por los mercados y mercaditos del globo y entregarles hasta el alma, queremos decir, el petróleo o, quién quita, algún pedazo del sagrado suelo. Hablamos de chinos, rusos, alemanes, hasta del pillín de Lula y, por supuesto, los gringos de siempre.
No exageramos. Eso de las líneas aéreas no digáis que no es un espectáculo bastante denigrante, no sólo por la vergonzosa ida o reducción de pasajes de muchas compañías sino por las maneras de pulperos provincianos con que nuestros funcionarios negocian con mentirillas, contradicciones, cartas marcadas, el señor salió vuelva la otra semana, propuestas deshonestas (te debo a 6,30 pero te pago a 11). ¡Qué poca potencia, señores! O, por dar otro ejemplo, a nosotros nos impresiona mucho que en un mundo llamado del conocimiento miles de nuestros bachilleres se gradúan sin haber visto las decisivas ciencias duras: matemáticas, física, química, biología. Lo cual, entre otras cosas, hace aún más difícil la ambiciosa tarea de estar a la vanguardia de los protectores del golpeado planeta. Se podrían citar sopotocientas cosas igualmente espeluznantes y decidoras de nuestro calamitoso estado: apagones a granel; crímenes inconcebibles; el dakazo como fórmula novedosa de una teoría económica endógena; la falta de papel tualé, que ya es parte de la identidad nacional, pero póngase a imaginar la de sonrisas e ironías que habrá provocado allende nuestras fronteras y así sucesivamente. Pero todo listado sería arbitrario e inacabado, además usted lo conoce, lo vive.
Pero eso de país portátil, carnavalesco, poco presentable, se manifiesta también en una especie de espantosa retórica pública, en la magnificencia de lo cursi (lo último al respecto el inefable, despampanante, video del primer aniversario matrimonial del primer magistrado), un culto a la personalidad del difunto que ni Orwell (esos ojos que todo lo miran, que te miran a ti, escuálido marrullero), una religiosidad degradada, absurdamente ecléctica y empalagosa. Etc. Ese cotillón que parece consustancial a todos los regímenes militares bananeros. Nosotros creemos recordar que alguna vez fuimos mejores, más potentes.

Fernando Rodríguez
EDITORIAL DEL TAL CUAL

Presión popular logró desalojo de la Torre de David pero aún quedan otras 28 invasiones en Candelaria

Presión popular logró desalojo de la Torre de David pero aún quedan otras 28 invasiones en Candelaria

Vecinos de Candelaria y del norte de Caracas ven con beneplácito el inicio de los desalojos  de la Torre Confinanzas que se encuentra invadida desde el año 2007 y se había convertido en un foco de inseguridad para la comunidad, recordaron que esta acción no fue un regalo del ejecutivo nacional sino el resultado de años de denuncias y presión ciudadana exigiendo que se tomaran medidas ante este foco de inseguridad. Señalaron que es un deber igualmente solucionar los problemas de las otras 28 invasiones que con el tiempo se transformó en guarida para delincuentes que comenten delitos afuera y adentro de las edificaciones.


Carlos Julio Rojas, coordinador de la Asamblea de Ciudadanos de Candelaria, explicó que el desalojo de la Torre de David es la consecuencia de las constantes denuncias efectuadas por la comunidad sobre el estado de la edificación, donde los robos, atracos, tráfico de drogas, secuestros, violaciones y homicidios eran el lugar común en el interior de la invasión.
“El 80% de las personas que viven allí son decentes pero hay un grupo que eran quienes dominaban la invasión que usaban la violencia para dominarla, no había diferencia entre una cárcel y esta estructura. Como comunidad exigimos que los delincuentes que hacían de ella su garita reciban todo el peso de la ley”, dijo.
Rojas afirmó que las acciones del Gobierno nacional no deben quedar solo en el desalojo de la Torre Confinanzas, ya que en Candelaria existen otras 28 edificaciones invadidas, 37 en el Recreo, 10 en San Bernardino y más 40 entre San José y Altagracia, la solución del problema está en manos de los ministros Ernesto Villegas y Miguel Rodríguez Torres.
“La inseguridad en la zona norte de Caracas está asociada a las tomas ilegales en las cuales el hampa se esconde luego de cometer delitos, muchas de estas quedan cerca de instituciones del estado como la Torre Viasa al lado de la Defensoría del Pueblo, Radio Continente cerca del Ministerio Publico o 4 invasiones en los alrededores del Ministerio de Interior Justicia y Paz”. 

El también vocero del Frente en Defensa del Norte de Caracas emplazo al ministro para la Transformación de Caracas Ernesto Villegas que constituya una mesa de diálogo para buscar solución al tema del Sambil Candelaria, donde exista presencia de los vecinos en representación del poder popular, los 250 comerciantes expropiados y la constructora de los Cohen y el gobierno en carácter de mediador.

“No deben tener miedo de sentir el calor del pueblo con un verdadero dialogo desde abajo podemos buscar que lo que ahora es un foco de violencia sea progreso y bienestar para la comunidad como podrían ser los casos del antiguo centro comercial o las invasiones”, afirmó.
Informó que estarán alertas monitoreando el desalojo de la Torre Confinanzas que conforme a informaciones ofrecidas por el ejecutivo nacional se realizara en oleadas de 9PM a 6PM  durante todos estos días, clausurando paulatinamente piso por piso.
“Es importante resaltar allí viven al menos 4 mil persones según registro del INE, muchas de las cuales Vivían en condiciones inhumanas y al borde del precipicio, esta no es una situación nueva sino que llevaba varios años en las narices del poder estatal”.
“Comunidad de Candelaria exige mayor presencial de la GNB  y que las autoridades no se queden en puras promesas”
Por su parte Henry Mayora, vecino de Candelaria, expresó que luego de las protestas por los altos índices de inseguridad en la parroquia que han dejado como saldo 6 muertos, entre víctimas y delincuentes, se ha visto como la presencia policial sigue siendo deficiente.
“La semana pasada fuimos embarcados por los funcionarios de la GNB con quienes nos reuniríamos  para seguir con el monitoreo de las zonas rojas. Todavía estamos esperando los dispositivos de seguridad cerca de las invasiones. De no cumplirse el aumento de efectivos y un plan serio de protección para nuestra zona volveremos a trancar la calle”, reveló.

Fragilidad, conflictividad y frivolidad en Venezuela

Fragilidad, conflictividad y frivolidad en Venezuela

Como país somos extremadamente frágiles y vulnerables, en absolutamente todos los sentidos. Económicamente no producimos lo que necesitamos y el producto de nuestras exportaciones, esta mal administrado. Nos endeudamos a largo plazo, con garantía de nuestros recursos naturales aun por producir.   Políticamente estamos enajenados a las directrices del comunismo y  dependemos del mandato  de sus dirigentes cubanos y asesores internacionales.

Socialmente estamos divididos en dos grandes bloques cada vez mas antagónicos. Oficialistas y opositores estiran la cuerda para extremos, quedando poco espacio para espacios intermedios.  El quehacer diario de los venezolanos es pesado, complejo, un marasmo de escasez e inflación que genera malestar cotidiano y sinsabor estructural en la población. 
La sociedad es un barco mas o menos a la deriva con capitanes inexpertos, con una tripulación dividida y fragmentada en sus interés y  unos pasajeros desorientados por la marea.  No hay brújula. No hay faro. Siempre hay algunos aspirantes a capitanes con una visión clara hacia donde navegar el buque, pero no hay acuerdos sobre como ascender a la cabina de mando. Sociológicamente, estamos en permanente conflicto entre todos los actores de la sociedad, incluso los que tienen afinidad ideológica.  Por eso somos frágiles. Como una copa de cristal al borde de una estantería, en medio de un terremoto.
El conflicto es una realidad en nuestro mundo contemporáneo. La diversidad de opiniones y pareceres y las mutiles enfoques de cómo salir de los laberintos, es algo natural. El problema no es catalogar un conflicto de bueno o de malo. El conflicto, es sencillamente algo natural. El fondo del problema es  cómo las sociedades manejan los conflictos. Si el conflicto es bien manejado, se producen soluciones basadas en la negociación, en el dialogo, en el entendimiento y los acuerdos puedes ser duraderos, a largo plazo. Así es que se produce confianza, estabilidad y paz. 
Un conflicto mal manejado genera desconfianza, divisiones, rompimiento de acuerdos precarios y en los casos extremos, se producen divisiones insalvables, ruptura y guerra. El peor de los resultados. 
En la teoría de los conflictos siempre existe la posibilidad que algunos de los actores no este interesado en la solución de este. Sencillamente, su razón de existir es generar, profundizar y vivir a expensas de los conflictos. Porque es poderoso. Porque puede destruir al otro y sencillamente, solo le interesa vencer a costa de la desaparición, muerte o destrucción del contrincante.  Es un camino largo y traumático, con muchas victimas en el camino. 
A nosotros nos falta entender – o al menos profundizar - los orígenes y la dinámica de los conflictos sociales y políticos en nuestro país. Tanto en el Gobierno como en la oposición. Y para poder comenzar a encender las luces que nos faltan para iluminar el camino, la primer pregunta es hacia donde queremos llegar y por cual vía. 
Eso creo no lo tiene claro ni la oposición ni el Gobierno. Y si cada parcela lo tiene mas o menos claro, dentro de cada una de ellas, hay visiones diferentes. En la oposición, para la solución de la crisis estructural en que estamos sumergidos, están enfrentadas la teoría de "la salida" a corto plazo de Nicolás Maduro y la teoría de  las vías electorales tradicionales, (2015 elecciones Parlamentarias y 2019 Presidenciales) sin que existan los mecanismos internos de conciliación de intereses y posiciones para llegar a un acuerdo. Si, la verdad hace falta dialogo elemental y básico con el gobierno en algunas materia, pero mas hace falta el dialogo interno entre la oposición misma. 
Si no entendemos y profundizamos en las causas de nuestros conflicto como sociedad, no podremos salir de la tormenta que nos acecha todos los días. Y las acciones parciales y discursos de galería, seguirán siendo pura frivolidad.

Fernando Mires: El debate político

Fernando Mires: El debate político

En los debates políticos a diferencias de un partido de fútbol, suele no haber reglas claras. Hecho que no deja de ser problemático porque los debates son la sustancia de la política. Hacer política es en gran medida, debatir. Ese vacío de reglas o normatividad en los debates, es la razón que me llevó a escribir este borrador –no es más que eso- de sugerencias para la práctica del juego del debate. Anoté nueve puntos. Son los siguientes:


1. Un debate es una lucha de posiciones.
Razón que obliga a medir, antes de iniciar un debate, los grados de diferencia que nos separan del oponente. Eso significa que hay que tener muy claro si estamos frente a un enemigo o un adversario o un simple contradictor. De esa claridad depende el tono y estilo de cada discusión.
Entre enemigos totales casi no hay debates. Los enemigos pactan, negocian, transan, pero por lo común, no debaten.
Los adversarios son, si así se quiere, enemigos parciales, mas no totales. En cierto modo ellos son enemigos con los cuales compartimos algunos puntos comunes.
Los contradictores, en cambio, son personas con las cuales, compartiendo muchos puntos comunes, diferimos en los tiempos y modos de llevarlos a la práctica.
2. Todo debate está conformado por palabras, escritas o pronunciadas.
Por lo mismo, un debate es práctica semántica y sintáctica. En todo debate se trata de establecer un orden discursivo en donde es necesario separar el sujeto de sus predicados. La “puesta en orden” de las palabras recibe el nombre de argumentación. Sin argumentaciones no hay debate.
3. Para poner en forma un debate requerimos, sobre todo si el debate es oral, de la retórica.
La retórica ha sido concebida solo como la técnica de expresarnos bien, de subir o bajar el tono, de adornar lo dicho con una anécdota o ironía puesta en el momento preciso (equivocar el momento es fatal). Sin embargo, en su sentido griego originario, la retórica era el arte de separar lo principal de lo secundario y es por eso que las diferencias entre retórica y dialéctica eran para los griegos, mínimas.
No obstante, la mejor retórica no sustituye la intención ni el sentido de lo que se quiere expresar.
Suele así suceder que la más efectiva retórica consiste en decir lo que uno piensa con la mayor claridad posible. Con eso basta y sobra. No entres entonces en un debate, oral o escrito, a hacer exhibición de conocimientos y supuestas virtudes personales. Evita, en lo posible, el uso excesivo del “yo”. El debate no es una práctica narcisista.
4. Todo debate político es público, jamás privado. A la vez, todo debate es personal. Pero, y este es un punto clave, la persona con la cual debates, no solo se representa a sí misma.
Tú puedes sentir simpatía o antipatía hacia el oponente. Eso no debe importar. Tú, a través de la persona contraria, no sólo hablas con ella sino con los que esa persona representa.  Por lo tanto, tu deber no es convencer a los tuyos, esos ya están convencidos. De lo que se trata es de convencer a las personas que representa el contrario. Lo importante, en política, acuérdate siempre, es saber sumar. Si no sabes sumar, olvídate de la política y no entres jamás a un debate.
5. Sin el reconocimiento del otro, no hay debate.
Eso significa tomar en serio al oponente y argumentar, no de acuerdo a lo que tú crees que él (o ella) debería decir, sino a lo que efectivamente ha dicho. Si tergiversas su dicción o si sacas de contexto una frase, tú serás ante el público que él representa, el gran perdedor. En un debate no basta con hablar, hay que saber, además, escuchar.
6. Al opositor, sea adversario o contradictor, nunca hay que atacarlo por lo que es, sino solo por lo que dice o escribe.
Si atacas a alguien por su religión, su nacionalidad, su edad, e incluso –como ya me ha sucedido- por su profesión, estás destruyendo el sentido político (argumentativo) del debate. Si algún energúmeno te ataca en esos términos, retírate de la discusión. Nadie entra a un debate para servir de blanco a odios y  resentimientos. Para eso están los terapeutas. Y ningún polemista político debe serlo.
7. Jamás insultes. Pero a la vez, no te dejes insultar.
Si eres insultado da por terminado el debate. El insulto es la retórica de los salvajes.
8. Recuerda que tú no eres representante de ninguna verdad universal. 
Nadie te ha dado ese derecho. Da por sentado que tu oponente, por lo menos durante el debate, no es mejor ni peor que ti. Por lo mismo, el objetivo de un debate no puede ser la revelación de una verdad moral. De lo que se trata es solo de sacar a luz la verdad -o por lo menos, la certeza- política.
La diferencia entre la verdad moral y la verdad política es simple. Mientras la primera se extiende en el tiempo, la segunda se refiere solo al objeto en discusión.
En similar sentido conviene diferenciar entre “las verdades de opinión y las verdades de hecho” (Hannah Arendt). Si alguien dice, durante Pinochet o Stalin reinaba la felicidad, es una verdad de opinión. Si tu dices, Pinochet o Stalin violaron derechos humanos, es una verdad de hecho. No confundir la una con la otra es fundamental para el desarrollo de un debate
9. Nunca te dejes enredar en una discusión ideológica.
Toda ideología es un programa cerrado de ideas petrificadas y no admite, al ser un programa, ninguna alteración. En el fondo, las discusiones ideológicas no existen. Son solamente monólogos paralelos. Las ideologías, por cierto, sobredeterminan el espacio de la política. Pero, dicho en su exacto significado, ninguna ideología es política. Argumentar, por el contrario, significa des-ideologizar.
P.S. ¿Por qué escribí nueve y no diez puntos?  La razón es la siguiente: si hubiera escrito diez, habría construido un decálogo. Pero un decálogo tiene un tenor mesiánico y lo mesiánico es contrario a lo político. Ahí donde aparece un mesías, termina la política.
Sin política no hay debate y sin debate no hay política.

Falta de mantenimiento y dotación eleva riesgo de trabajar en Pdvsa

Falta de mantenimiento y dotación eleva riesgo de trabajar en Pdvsa
Las instalaciones más peligrosas de la industria son las refinerías
Trabajadores de la industria petrolera afirman que algo falló y ocasionó el accidente del 10 de julio en el que murió Juan Carlos Núñez, supervisor de una contratista. El sulfuro de hidrógeno (H2S), un gas letal cuando se inhala en concentraciones muy altas, se percibe mediante sensores que activan alarmas en las instalaciones o a través de detectores portátiles que los trabajadores guardan en los bolsillos de su braga.
“Lo normal es que cuando hay una presencia del gas inmediatamente suenan unas sirenas y todo el mundo tiene que correr”, dijo Iván Freites, ex trabajador y sindicalista petrolero del estado Falcón. Considera que la fuga en la planta en la unidad de azufre ha debido ser masiva. “Lo que más extraña es que sí tenía protección ha podido salir del área, con todo su adiestramiento. Esto tiene 30 años que no pasa en el Centro Refinador de Paraguaná”, afirmó.
Trabajadores y expertos han denunciado que la falta de mantenimiento es una de las principales causas de accidentes en las instalaciones de Petróleos de Venezuela. Incluso, sindicalistas de tendencia oficialista han admitido fallas. El reclamo tomó una especial significación luego de la explosión de la refinería de Amuay, también dentro del Centro Refinador de Paraguaná, en agosto de 2012; el peor accidente de la industria petrolera venezolana y uno de los más catastróficos de la historia.

Un año después, una explosión en la refinería de Puerto La Cruz despertó nuevamente la atención sobre el tema de la seguridad industrial. Al poco tiempo, Pdvsa anunció inspecciones en todas las áreas con trabajadores, delegados de prevención y autoridades de la industria. De hecho, en su informe de gestión social y ambiental la empresa asevera que las inspecciones aumentaron 90,7% en 2013.
A pesar del esfuerzo, los trabajadores afirman que la seguridad en Pdvsa “está por el suelo”. “Hay falta de mantenimiento en todas las áreas y muchos de los accidentes se ocultan”, aseguró Francisco Luna, secretario ejecutivo de la Federación de Trabajadores Petroleros de Venezuela. Denunció fallas en las bombas de agua y detectores de incendios en la Costa Oriental del Lago.
El informe oficial señala que en 2013 hubo 2.748 lesionados, 11,7% más que en 2012. La empresa admite 295 accidentes (menos que los 392 del año pasado) y 11 fallecidos (contra 20 de los registrados en 2012).
La mayor parte de los lesionados discapacitados se presentaron en Pdvsa Servicios: 737 en total. Sin embargo, en esta área, según la empresa, no se produjo ningún evento. “Se puede dar un incidente sin lesionados, pero no viceversa”, dijo una fuente del sector que pidió no citar su nombre.
Agregó que las instalaciones más peligrosas en la industria son las refinerías. Le siguen los mejoradores de crudo, las plantas de inyección de gas y de vapor, las estaciones de recolección de crudo, las plantas eléctricas y los taladros.

Los índices de accidentalidad que reporta la petrolera bajaron con respecto a 2012, pero siguen manteniendo niveles que los expertos consideran altos. El año pasado, la frecuencia neta, que indica el número total de lesiones con tiempo perdido y las horas/hombre de exposición, cerró en 5,37, mientras que en el periodo anterior fue de 6,17. No obstante, el indicador supera el promedio de los miembros de la organización internacional Oil and Gas Producer Association, que en 2012 era de 0,48.
José Bodas, secretario general de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros, aseveró que el desconocimiento en las áreas de prevención en Pdvsa es sistemático. “Los comités han dado una lucha, han presentado informes y es recurrente a escala nacional”, expresó. Freites añadió que los trabajadores son amenazados si intentan denunciar los hechos.
Sin protección

Las fallas en la dotación de implementos de seguridad se han convertido en una constante, inclusive en las empresas mixtas. Trabajadores explicaron que según las normas la compañía debe reponer botas y bragas cada tres meses. Pero no se cumple.
“Lo que está bastante grave es el retorno. Solo lo reponen cuando el implemento se daña. Ellos argumentan que no hay recursos”, declaró uno de los consultados. Bodas coincide: “Se desconoce la convención colectiva, cada tres meses deben dotar los implementos de seguridad, botas, guantes. Se hace una vez al año. Los detectores de gas que deben tener los operarios de planta muchas veces están dañados”.
La falta de entrenamiento también es mencionado como un problema. La fuente señaló que reciben poco entrenamiento y que las inspecciones son esporádicas: “Una o dos veces al año”.

Freites indicó que antes para que un trabajador ingresara a la industria tenía que recibir un adiestramiento avanzado en higiene y seguridad industrial. “Era un curso muy profundo del H2S. Hacíamos una prueba con un sitio confinado con equipos autocontenidos. Los cursos ahora son muy sencillos”.

Afirmó que los peligros que existían en 2012, cuando ocurrió la tragedia de Amuay, todavía están latentes.
“Hasta ahora no hay responsables, no se han tomado los correctivos. Es falta de mantenimiento”, dijo. Sostuvo que el asunto de la seguridad, aunado con los bajos salarios, ha motivado renuncias en la industria.
Se triplicó la ocurrencia de derrames

El informe de gestión social y ambiental indica que en 2013 se registraron 10.722 derrames, cifra que casi triplica en ocurrencia al de 2012, cuando se contaron 3.608. Sin embargo, los accidentes ocasionaron una menor pérdida en cantidad de barriles con relación al periodo anterior. De acuerdo con la información oficial, el volumen derramado fue de 81.909 barriles, una reducción de 43%.

El área afectada presentó un incremento significativo: pasó de 1 millón de metros cuadrados a 969,3 millones de metros cuadrados. 99% se concentra en la dirección de occidente. Se logró sanear 3,4% del área dañada.

Del total de eventos, 99% correspondió a derrames de hidrocarburos. 9.412 de los accidentes registrados afectaron el agua, lo que equivale a 88%. El 12% restante perjudicó los suelos. La empresa señala que lograron recuperar 36% del volumen derramado.

Henrique Capriles: ¿Buena Salud?

Henrique Capriles: ¿Buena Salud?

Nuestro pueblo sigue sin ver atención a sus angustias: los recursos cada vez alcanzan menos, los productos de la canasta alimentaria siguen sin aparecer en los anaqueles, crece la desocupación y el sector informal, cientos de empresas desaparecen y la inflación se come el salario de los trabajadores. Realidad que contrasta con la afirmación hecha esta semana de que el país goza de muy buena salud financiera.

¿Es posible que un país que se encuentra en el 9no puesto como la peor economía del mundo para hacer negocios, goce de buena salud? Por supuesto que no. En una nación en la que durante los últimos años, se cerraron 500 mil empresas y mil 440 propiedades productivas fueron expropiadas, no puede hablarse de robustez económica.
El gobierno ahuyentó y ahuyenta la inversión. Durante los últimos años se han esforzado en crear un escenario árido para la inversión. Nadie quiere invertir en nuestro país. ¿Las razones? Un control de cambio, que en vez de oxigenar ahoga a las empresas; burocracia en las instituciones públicas; inseguridad jurídica y control de todo tipo. Medidas que solo han servido para profundizar la crisis económica, que ellos mismos generaron.
Recordemos también que antes de que estos señores llegaran al poder, las Empresas abastecían el mercado. En nuestro país la produción de arroz, azúcar, maíz, leche y carne, alcanzaba para el autoabastecimiento y hasta para la exportación. Según registros que maneja Fedenaga, de los 4,5 millones de hectáreas productivas que fueron intervenidas, expropiadas o confiscadas, sólo 50 mil están produciendo actualmente.
Por mencionar un solo ejemplo de lo ocurrido con lo Hecho en Venezuela, en 1999 el país producía 100% de la carne que se consumía, pero en la actualidad hay que importar 75% de lo que se consume. Para ese entonces el rebaño nacional estaba cerca de los 113 millones de cabezas. Hoy se estima que no llega a los 7 millones.

Esto apenas es una pequeña radiografía que nos indica cómo estamos. A esa realidad le llaman buena salud. No se puede ser tan cínico y decir que la economía está perfecta, además con una inflación acumulada, entre enero y junio de 2014, de 29,7%. Pero una economía que depende de las importaciones y que no tiene suficientes divisas tampoco puede estar bien. El gobierno debe 13 mil millones de dólares a productores nacionales que Cadivi aprobó y no liquida.
Crearon el Sicad para que las empresas obtuvieran divisas para producir y solo ha adjudicado el 52% de lo ofrecido. Pero sí soltaron 25 mil millones de dólares a empresas de maletín. Todo esto ocurre mientras las reservas internacionales siguen cayendo, por eso el gobierno continúa hipotecándole el país a intereses extranjeros.
Para que nuestra Venezuela cuente con buena salud económica, los dólares deben ser asignados de manera eficiente y transparente. Los recursos de nuestro país deben dejar de manejarse de manera discrecional. Para lograr una economía fuerte debemos dejar de importar y apostar, apoyar la producción nacional. El petróleo debe utilizarse como el gran motor que permita diversificar nuestra economía.
El modelo y el cambio progresista que nosotros proponemos es generar confianza para que regresen los inversionistas a nuestra Venezuela. Solo ofreciendo estabilidad, servicios públicos como electricidad y vialidad eficientes. Todo esto permitiría generar en el país miles de empleos con calidad, para el millón de venezolanos que hoy están desempleados y para los más de 5 millones que se encuentran en el sector informal. Por cierto, los más afectados son nuestros jóvenes, la tasa de desempleo de los venezolanos entre 15 y 24 años duplica el promedio nacional.
¿Qué futuro puede darle este gobierno a nuestros jóvenes?
Porque no se trata solamente que no hay empleo, sino que son las principales víctimas de la inseguridad. Por eso hoy vemos como muchos de ellos se van con sus sueños a otros países que les brindan las oportunidades que este gobierno les niega.
Cuántos obstáculos ponen a nuestros jóvenes y a todos los venezolanos honestos y trabajadores, que ven como su salario se convierte en agua y sal. Este gobierno que se jactaba de que nuestra Venezuela contaba con el salario mínimo más alto de Latinoamérica. Nada más lejos de esa realidad. Hoy con 100 bolívares nuestro pueblo no puede comprar ni un cartón de huevos, ni un kilo de cebollas, ni de café. Con suerte alcanza para dos latas de sardinas o de atún. Con ese billete de 100 bolívares solo  se puede comprar 15,4% de lo que podíamos comprar hace 6 años con el mismo billete, cuando prometieron que nuestra moneda sería fuerte.
Este gobierno que creó un bolívar fuerte, tiempo después, seis años después para ser más precisos, reconocen que ni ellos saben cuánto vale un bolívar. Por allí algunos hasta se atrevieron a decir, que nuestra moneda solo “vale” en nuestra Venezuela. Cuánta irresponsabilidad. Dónde quedó la potencia económica que prometieron convertirnos. El gobierno es el único responsable de que la moneda haya perdido el 84,5% de su valor.
Una Venezuela de progreso sí es posible, pero para ello no podemos tener un gabinete económico que se enfrasca en tomar decisiones solo para mantener al gobierno en el poder. Los venezolanos podemos conquistar ese país que soñamos, pero tenemos que hacerlo trabajando juntos, unidos, procurando que a nuestro vecino no le falte nada, porque solo así nosotros también estaremos bien, generando confianza para la inversión, creando oportunidades para todos, logrando el crecimiento económico que nos permita tener el desarrollo y progreso con el que tanto sueña y se merece nuestro pueblo.
Esa Venezuela de progreso sí es posible y juntos podemos construirla ¡Que Dios bendiga a nuestra Venezuela! y mucha fortaleza a todos para que podamos juntos sortear esta crisis y salir del caos en que nos encontramos, porque así será, ¡saldremos de caos!

Salud en emergencia

Salud en emergencia

La crisis hospitalaria adquiere una nueva dimensión con el abarrotamiento de las clínicas privadas. Colapsado el sistema asistencial del Estado, centenares de miles de empleados públicos ocurren ahora a la consulta privada ya que su contratación colectiva así lo prevé.


Pues bien, algunas clínicas ahora hospitalizan en la propia Emergencia porque no hay cupo en las habitaciones. Sé de una clínica cuyos médicos operan en las ambulancias porque el quirófano está ocupado.
Es una situación realmente aterradora, que requeriría un verdadero plan de emergencia para poner a punto el sistema público, dándole, por cierto, la calidad de las clínicas privadas. Hablamos del resultado de quince años de ineficiencia e incapacidad y de incontables ministros que han pasado por la cartera de Salud.
Todos se han estrellado contra la desidia y negligencia del Alto Gobierno, para el cual esta cuestión no reviste prioridad. Si hay una esfera de la vida nacional donde se pone de bulto la abrumadora incapacidad de quienes gobiernan es precisamente la que comentamos.

Las consecuencias sociales de la crisis hospitalaria son brutales y sus víctimas son precisamente los sectores más desfavorecidos económicamente, esto es, los pobres. Si el chavomadurismo pusiera en correspondencia sus palabras con sus hechos Venezuela podría jactarse de poseer el más avanzado sector de salud pública del continente, pero eso es como pedirle peras al olmo.
Porque se trata de una ineficiencia estructural que no admite remedios contingentes y pasajeros. Lo grave, encima de todo, es que el país contaría con los recursos necesarios para la inversión en salud pública de no ser por la rapiña de que son objeto esos recursos. Giordani habló de 20 mil millones de dólares cuyo paradero se desconoce. Bueno, ahí estaba la plata para los hospitales.

Laureano Márquez: Cinismo

Laureano Márquez: Cinismo

El término “cinismo” viene, como todo, de la antigua Grecia. El remoto origen de la palabra tiene que ver con los canes. Perro en griego se decía “kynos” (de allí kynikos). Esto se sabe porque en la ciudad de Éfeso, en algunos portales se han hallado inscripciones talladas en la piedra que dicen: “¡oftalmòs, kynos bravo!”. En la plaza del perro ágil (o mausoleo del perro) nació la escuela de los cínicos, cuyo mayor exponente es Diógenes, que pasó a la historia de la filosofía con el nombre de “Diógenes el cínico”.

Sus anécdotas son bastante conocidas. Cuentan que andaba con una lámpara a plena luz del día, como buscando algo que se le había perdido y le preguntaban: “¿pero bueno, Diógenes, chico, qué estás buscando?” Y él respondía: “busco a un hombre”.
En Venezuela habríamos rematado con un patético “¡ayyy papá, se perdió esa cosecha!”.

Sin embargo, los contemporáneos de Diógenes sabían que lo que el filósofo quería decir era que la humanidad de la Grecia de sus contemporáneos -como en la Venezuela de hoy- estaba tan ausente, que ni aun con una lámpara encendida a mediodía era posible hallar a un hombre digno de tal condición. Cuando lo desterraron de Sínope, su polis natal, el gran exponente de la escuela cínica dijo: “ellos me condenaron a irme, pero yo los condené a quedarse”.
La palabra cinismo, tal como la usamos hoy, poco tiene que ver con la dignidad de la escuela filosófica, por el contrario, se refiere fundamentalmente a la exhibición de una “conducta descarada para mentir o hacer cosas indebidas”, sinónimos de cinismo son: descaro, desfachatez, desvergüenza, impudicia. Creo que no hace falta mayor explicación, a buen entendedor no hay que mostrarle el collar, para seguir con los canes. Este tiempo de cinismo en que vivimos, del malo, del moderno, llega a tales cotas de surrealismo que la crónica de esta época solo podría ser escrita a dos manos por Ionesco y García Márquez.
Esta semana, ante las denuncias de su esposa, Lilian Tintori, de la incomunicación pública y notoria en la que se encuentra Leopoldo López -un dirigente político privado de su libertad casualmente por expresar sus opiniones políticas en el mismo país en el cual fue jefe de Estado una persona que después de dar un golpe militar, recibía visitas regularmente y organizaba en la cárcel su plataforma política para la conquista del poder- nos dicen, desde los organismos encargados de vigilar la legalidad, que se va a investigar si a Leopoldo López se le han violado por casualidad, en una de esas, vaya usted a saber y Dios nos libre, sus derechos humanos. Como si su sola injustificada prisión no fuese ya suficiente prueba de ello. ¡O tempora, o mores!, como diría Marco Tulio.
Condenaron a Leopoldo López a la cárcel, pero -como vislumbraría Diógenes- quienes lo encarcelan llevan la peor parte: están condenados a la injusticia y eso sí que será para sus almas una cadena perpetua.
humor en serio
Laureano Márquez

Grupo Zuloaga rechaza incremento de tarifas eléctricas

Grupo Zuloaga rechaza incremento de tarifas eléctricas

El Grupo Ricardo Zuloaga cuestionó en un comunicado el anuncio del ministro de Energía Eléctrica y presidente de Corpoelec, Jesse Chacón, de aumentar las tarifas este mes de julio.

“Los venezolanos, ya castigados por la creciente inflación, tendremos que pagar para recibir a cambio un servicio que no satisface nuestras necesidades y por el contrario, reduce nuestra calidad de vida”, señala el documento.
Agrega que:
“Este aumento se hace bajo la excusa de que somos el país cuya población más consume y que menos paga. Esto es afirmado porque no hay forma de que podamos conocer la realidad ya que el gobierno mantiene un apagón informativo que le permite mentir para crear una falsa matriz de opinión: Exceso de consumo, oferta eléctrica suficiente”.
El ministro Chacón señaló nuevamente el miércoles que eliminarán el subsidio a las tarifas residenciales que superen el consumo hasta 1.300 kilovatios/hora al mes y que los ajustes tarifarios persiguen un uso racional y eficiente de la energía eléctrica por parte de esos usuarios dado que el sector residencial es el que más consume.  

El Grupo Zuloaga, integrado por expertos en materia eléctrica, anota que el gobierno oculta la verdad sobre los apagones y sobre las solicitudes de recursos monetarios para la construcción o ampliación de plantas generadoras que no entran en funcionamiento. Recuerda que en Venezuela siempre hubo ajustes en la tarifa eléctrica, pero se hacían bajo reglas claras y con transparencia.
“Las empresas eléctricas públicas y privadas tenían que presentar sus balances auditados, sus necesidades de inversión, de mantenimiento y mejora del servicio y los gastos necesarios para que tanto usuarios como trabajadores tuvieran satisfechas sus necesidades”, indica el comunicado.
“Desde el Grupo Ricardo Zuloaga consideramos que los venezolanos debemos cuestionar cualquier ajuste tarifario hasta que el gobierno presente un programa creíble, verificable y auditable que asegure la rendición de cuentas de los recursos asignados (cien millardos de dólares en los últimos 15 años), la reducción de las pérdidas y la medición y cobro de la electricidad no facturada y no cobrada, además del uso ilegal del servicio eléctrico y de la morosidad, especialmente de los entes oficiales”, revela el texto.
También plantea la eliminación de la asesoría técnica extranjera innecesaria y no calificada al sector eléctrico, como la de Cuba que a la fecha le ha costado al país alrededor de 1,1 millardos de dólares, y la reformulación del contrato colectivo, el cual según las autoridades eléctricas está repleto de inequidades y sólo beneficia 10% del universo laboral.

Froilan Barrios: ¿Empleados públicos buchones?

Froilan Barrios: ¿Empleados públicos buchones?

Los recientes anuncios presidenciales de aumento salarial para trabajadores del sector público y la publicitada discusión del Contrato Marco, cuyo proyecto fuera entregado al Ejecutivo en el mes de junio, plantea de fondo si en verdad existe en Venezuela la función pública como modelo organizativo para el personal que presta servicios al Estado y no a parcialidad política alguna como lo reza la Constitución vigente.

Es fundamental destacar que los antecedentes en la materia nos trasladan a 1970 al aprobarse la Ley de Carrera Administrativa, con el objeto de crear un marco regulatorio a las relaciones de trabajo en el sector público y así preservar al personal que era despedido al pertenecer al partido gobernante saliente. La nueva administración triunfante trataba como botín electoral los cargos y despedía sin causa justificada alguna para calmar a la militancia hambrienta de los cargos presupuestados.
Superar esa condición de barbarie determinó en convenios laborales internacionales dar un rostro de civilidad y democracia a la gestión del gobernante, siendo prioritaria la voluntad política a la hora de impulsar leyes con rango constitucional y luego realmente aplicarlas para proteger a esa víctima permanente que ha sido el obrero y el empleado del sector público, en cualquier etapa de nuestra historia republicana. 

En el caso venezolano no pocas reflexiones ha habido en la materia, entre ellas destaco las de la Copre, institución que produjo una voluminosa propuesta para la constitución de una sólida función pública, como condición necesaria para fortalecer la democracia y hacer del servidor público, un funcionario digno y autónomo frente a la vorágine del poder de turno.

Si bien es cierto que hubo iniciativas positivas en el marco de la descentralización en la década de los noventa del siglo XX, lamentablemente no derivó en política de Estado que garantizara la estabilidad absoluta, descrita en las leyes pero violentada en la práctica, comenzando por el artículo 145 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Para impulsar durante estos 15 años desde el Ejecutivo Nacional políticas de humillación y de control del funcionario público, como suspender las contrataciones colectivas desde 2006 para imponer en 2014 un aumento salarial para los obreros hasta un máximo de 7.300 bolívares, y para los profesionales universitarios un máximo de 10.470 bolívares, anunciado mediante decreto como dádiva presidencial y no en el marco de la negociación colectiva. Decisión presidencial que no compensa el bajo poder adquisitivo ante la inflación y marca el empobrecimiento generalizado de los trabajadores del sector público.
Más aún al promoverse desde El Ejecutivo Nacional un modelo de contratación colectiva donde se contempla el “trabajo voluntario”, cuya tendencia es hacerlo obligatorio; igualmente la obligatoriedad de las milicias obreras y el establecimiento de misiones como sustitutas de las cláusulas de HCM, vivienda del sistema de seguridad social vigente. En realidad, no hay motivo de regocijo sino de preocupación ante esta regresión impulsada desde el Estado.